Historia de Adidas y Puma.

Por FEDERICO MEDINA. La historia de Adidas Puma puede ser calificada como apasionante. Hablamos de dos hermanos alemanes, Adolf y Rudolf Dassler, que unieron sus talentos para crear un verdadero imperio deportivo, y hasta hicieron alianzas con el nazismo.

 Si de leyendas se trata, esta, que incluye a dos hermanos, es una de las más apasionantes. Estamos hablando de Adolf y Rudolf Dassler, dos hombres que forjaron juntos un imperio en lo que respecta a la indumentaria deportiva.

Pero esta historia tiene encuentros y desencuentros, dado que en pleno auge, el nazismo los separó y cada uno siguió su propio camino, dando origen a sus respectivas nuevas empresas ubicadas a tan solo 500 metros de distancia. Adolf fundó Adidas y Rudolf dio origen a  Puma.

La competencia fue acérrima, e incluyó traición, espionaje y una incansable lucha de 60 años que llegó a dividir a todo un pueblo.Pocos imaginarían que dos hermanos de clase humilde, creando calzados deportivos de lona en el lavadero de la casa, podrían llegar a generar un verdadero monstruo de la industria deportiva.

Así fue como en 1920, Adolf Dassler tenía el sueño de concebir una fábrica de zapatillas ante la incrédula mirada de sus padres. Adolf, el menor de los hermanos, era un meticuloso artesano que se ocupaba de diseñar los calzados, los cuales cada vez parecían más profesionales. Su talento y esfuerzo estaba a la vista, aunque le costaba ganar dinero debido a sus pocas aptitudes comerciales.

Por eso, en 1924, su hermano Rudolf, dos años mayor, se sumó para hacerse cargo de la faceta financiera de la empresa. Rápidamente, gracias a su capacidad mercantilista, logró vender cientos de pares de zapatillas a los vecinos del pueblo, e innumerables cantidades botines de fútbol a equipos de ligas regionales de Alemania.

De esa forma, los Dassler comenzaban a generar sus primeros dividendos, y debido a la gran calidad de los botines, cada vez más equipos de Alemania de mayor renombre recurrían a ellos.

Lo mismo pasaba con los aficionados, quienes también querían usar los novedosos calzados de cuero que utilizaban sus ídolos. La demanda comenzó a crecer súbitamente, por lo que los Dassler ahora ya manejaban una gran empresa a nivel nacional con casi 100 empleados. Pero lo mejor para ellos estaría por venir.

En 1933, llega Adolf Hitler al poder. Los hermanos enseguida supieron que el arribo del nuevo régimen les iba a abrir una nueva e importante puerta para crecer aún más. Calcularon que tendrían mucho éxito y oportunidades, ya que los nazis eran grandes aficionados al deporte. Se necesitarían muchas zapatillas deportivas, y con el talento creativo de Adi y la genialidad comercial de Rudi, la empresa Dassler podía cubrir esa demanda y acrecentar aún más el ya implacable éxito de la marca.

Como estrategia, los hermanos decidieron afiliarse al partido nazi. Bajo el guiño del propio Hitler, instantáneamente la empresa se benefició por el gran apoyo que el gobierno le daba al deporte, la mejor manera que tenía el hitlerismo para reclutar jóvenes al nacional socialismo.

Todo el ejército hitleriano tenía un par de zapatillas de entrenamiento creada por los hermanos Dassler. Pero el gran salto de calidad de la empresa llegaría recién en los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936. Personalmente, Adi Dassler fue a ofrecerle a Jessy Owens, el atleta más destacado de Estados Unidos, las zapatillas para correr hechas a mano y con clavos en la suela. Owens quedó deslumbrado por el diseño y la comodidad del calzado, y así se convertiría en el primer atleta patrocinado por una marca. Mientras Alemania protagonizaba una cruenta guerra, los Dassler ganaban una nueva batalla comercial, porque sus zapatillas superaban las fronteras y ahora ingresaban con notoriedad en el difícil mercado norteamericano.

Al poco tiempo, los hermanos fueron reclutados para formar parte del ejército nazi. Adi, quien no era demasiado apego a esa ideología, aludió que no podía dejar la empresa y volvió a su trabajo. En cambio, Rudolf, ferviente seguidor de la política de Hitler, continuó prestando servicio, mientras su hermano ahora se erigía como el alma máter solitaria de la empresa. Así fue como la primera pelea entre los Dassler se generó durante la guerra. Rudolf nunca concibió que su hermano desertara del ejército y lo calificó públicamente de traidor a la patria. Su ataque no terminó allí. Al poco tiempo lo acusó de planear quitarle sus derechos en la fábrica. Ese primer quiebre con tinte político provocó que los hermanos dejaran de hablarse por varios meses.

Con el final de la guerra mundial, Rudolf volvió a la empresa. Allí se enteró que Adi ya había logrado equipar no solo a los principales atletas alemanes sino a las más grandes figuras del atletismo norteamericano, de cara a los Juegos de Helsinski 1940.

De esa manera, Adi le demostraba a su hermano que durante el tiempo de su ausencia, la empresa se había hecho mucho más fuerte. Lejos de alegrarse por el crecimiento de la fábrica, Rudolf intentó retomar el control comercial de la empresa como en los viejos tiempos, sin embargo Adi no se lo permitió, alegando con claras pruebas que ahora él también tenía un comprobado talento para ocuparse de las tareas financieras.

Las peleas entre Adolf y Rudolf cada vez eran más fuertes. En esa misma proporción, la empresa seguía creciendo, generando millones, y siendo ahora una de las más exitosas fábricas textiles de toda Europa. Aquel sueño de los Dassler, que nació en un viejo lavadero escondido en el ignoto pueblo de Herzogenaurach, era una realidad. Sin embargo, los hermanos ya no se dirigían la palabra.

Un día, sorprendentemente, Rudolf fue encarcelado y extraditado a Estados Unidos. Allí le dijeron que alguien cercano a él lo había denunciado por tener contactos con la Gestapo durante el conflicto bélico. Rudolf no tuvo dudas que su hermano lo había inculpado, y mientras Rudi todavía seguía detenido en una cárcel americana, Adi continuaba ampliando el imperio de ropa deportiva. Ahora la empresa Dassler se extendía al mercado del béisbol, fútbol norteamericano y básquet, sin conocer límites.

Luego de un año de purgar entre las rejas, Rudolf finalmente logró la libertad. De regreso a Alemania, acusó a su hermano de haberlo traicionado. Adi negó todo, y en cambio, le dijo que debía estar contento porque en su ausencia había hecho aun más grande a la firma que todavía compartían. La situación se hizo insostenible, y finalmente ambos acordaron dividir la empresa. Los hermanos le dieron elegir a sus empleados con quien querían trabajar en el futuro y decirlo abiertamente, con la premisa de que ninguno de ellos se sentiría ofendido cualquiera fuera la decisión. Así fue como la marca Dassler se disolvió como empresa. A las pocas semanas, Adi Dassler, uniendo las primeras sílabas de su nombre y apellido, creó Adidas, mientras que Rudolf, haciendo el mismo juego de palabras, originó Ruda, que al poco tiempo pasó a llamarse Puma. Ambas empresas, cual cercanos cuarteles enemigos, se ubicaron a solo 500 metros de distancia. La batalla comenzaba.

El primer enfrenamiento de Adidas Puma fue conquistar a la Selección de Alemania. El técnico germano se reunió con Puma, pero Rudolf no hizo una oferta convincente. Al entrenador solo le bastó caminar 5 cuadras para escuchar otra propuesta, y así fue como Adidas se quedó con la exclusividad de los botines con tapones especiales para el suelo húmedo de Suiza, con los que los teutones ganaron el mundial del 54. Adidas se consagraba como marca internacional. Adi festejó a lo grande su primer gran triunfo en solitario, dedicándole la victoria a su hermano Rudolf, quien inmediatamente acusó a Adi de plagio, alegando que los tapones para superficies húmedas habían sido un invento de Puma, dos años antes, en 1952. Rudolf quería venganza, y empezó a realizar tareas de espionaje dirigidas a la empresa de su hermano. “Odio a los traidores pero me encanta la traición”, decía Rudolf, quien sabía que ahora debería buscar un gran campeón de manera inminente para revertir la situación.

En 1970, Adidas Puma luchaban por Pelé. La batalla por conquistar los pies del moreno crack brasileño fue tan encarnizada que los hermanos volvieron a hablarse después de 16 años para pactar un acuerdo tácito en el que dejaban claro que ninguno se acercaría al jugador para tentarlo.

Sentido por viejas traiciones, Rudolf rompió el pacto, y envió a su hijo Armin a México con una valija con 100.000 dólares para que Puma finalmente firmara contrato con el mejor jugador del momento. Cuatro años más tarde, Rudolf realizó una jugada parecida para que Puma logre el auspicio del holandés Johann Cruyff, impidiéndole por contrato utilizar la camiseta naranja con las tres tiras características de Adidas.

En 1978, Rudolf se enfermó gravemente. En sus últimos días de vida intentó arreglar las cosas con Adi. El presidente de Puma quería ver aunque fuera por última vez a su hermano, el pope de Adidas, pero no lo logró. Adi ni siquiera asistió al velatorio. Cuatro años más tarde, en 1982, falleció Adi, quien fue sepultado en el mismo cementerio donde descansaba su hermano. El pueblo de Herzogenaurach llegó a entender la real magnitud del odio que existió entre los hermanos al conocerse una carta donde Adi pedía expresamente que lo enterraran lo más alejado posible del cuerpo de Rudolf.

Durante la década de los 80, ya sin Adolf ni Rudolf, las marcas Adidas Puma continuaron funcionando con los hijos de ambos como principales directivos. Los sucios trabajos de espionaje continuaron. Conocido fue el hecho que data que cuando Adidas estaba a punto de firmar un millonario contrato con el tenista Boris Becker, apareció días antes Puma con una cifra superior a la que escondidamente pretendía ofrecer la competencia.

El conflicto continuó cuando Lothar Matheus fue transferido al Bayern Munich de Adidas. Detalle no menor fue el hecho de que el crack llegó a pelearse fuertemente con su propio padre, quien trabajaba en Puma. Luego, para remediar la situación y a fin de recomponer el herido espíritu de su familia, Matheus acordó con las autoridades de su nuevo equipo ser el único futbolista del Bayern Munich que usaría botines marca Puma.

La eterna guerra entre Adidas Puma tuvo su merecido enfrentamiento directo en el mundial de Alemania 2006. Los dos grandes viejos adversarios se vieron las caras por primera vez en una final del mundo y en su tierra de origen como escenario. Fue Puma, con Italia, quien se impuso ante la Francia de Adidas. Ese triunfo, en la mitad felina de Herzogenaurach, fue calificado como “la venganza del espíritu de Rudolf sobre el fantasma traidor de Adi”.

Finalmente, como si tratara de una película que debe terminar con final feliz, en 2009, en conmemoración al día internacional de la paz, los directivos de Adidas Puma se reunieron por primera vez en su historia para firmar un pacto de amistad. Ambas marcas se unieron para organizar un evento deportivo y social patrocinado en igual proporciones, llamado “Un día de Paz”. Allí, empleados de Puma Adidas jugaron un partido mezclado, echando finalmente un manto de piedad sobre 90 años de incesante guerra entre los hermanos fundadores de las firmas más grandes de la industria textil alemana.

Esta fue la historia de Adidas Puma, una novela de marcas, traición, política, competencia, sangre, éxito y odios.

Fuente URL:

http://www.diarioshow.com/notas/2011/03/04/54542-guerra-de-marcas-odio-traicion-y-mentiras.html

Partes del documental fueron producción de History Channel y extraídos de YouTube.

 

Acerca de jorgeposdeley

Estudiante de la carrera de Comunicación Social en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM.

Publicado el junio 1, 2012 en Relatos. y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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